Manos de CrossFit (Prevención)

Los callos y las heridas por fricción en las manos son condiciones comunes a muchas actividades en las que existe roce sobre las palmas de las manos. Los callos se forman por la fricción y presión repetidas sobre una zona. Pueden aparecer en situaciones diversas tales como jugar con la nieve, al baloncesto, lanzar jabalina, hacer bricolaje… Pero desde luego, en deporte, son los gimnastas, los halterófilos y aquellos atletas que se enfrentan diariamente a un gran número de dominadas y swings de kettlebells los que tienen más papeletas para padecerlos.

Prevención

Cuando se va a trabajar con barras o anillas, es aconsejable el uso de guardas (guantes) a ser posible específicos para gimnastas. Las guardas para las anillas suelen tener dos agujeros para los dedos y las de barra tres agujeros. Suelen tener una extensión de piel que protege la palma de la mano, incluso refuerzos rígidos en algunos modelos.

Sin embargo, el método más empleado en el Crossfit es el taping. La preparación del vendaje puede parecer una técnica de origami pero después de un par de ocasiones se vuelve extremadamente sencilla y rápida. Se puede utilizar para no dejar de entrenar a pesar de las heridas o para prevenir su aparición (ver vídeo de cómo prepararlo -próximamente-).

Los callos son un mecanismo de defensa de la piel frente a agresiones mecánicas repetidas. Los atletas que trabajan con barras y anillas como en el Crossfit, no pueden evitar la formación de callos en las manos, es más, deben asegurar su aparición progresiva para la propia protección de la piel. En los casos de pieles finas y blandas, la formación del callo debe hacerse de manera progresiva porque en caso contrario, aumenta el riesgo de heridas que impiden la formación adecuada del callo. El objetivo final es conseguir un engrosamiento uniforme de toda la palma de la mano, sin callos ni relieves marcados y duros. La situación ideal es la formación de un único callo que ocupe toda la palma. Para ello, la piel debe estar engrosada pero su superficie debe ser suave. Es necesario recordar que las heridas por fricción se producen en los callos más marcados.

Para ello el mejor método es el afeitado con cuchilla quitacallos o con piedra pómez. Después de una ducha caliente, hay que “afeitar” el callo hasta igualarlo al resto de la palma para regularizar toda la superficie. Hay que llevar precaución de no excederse en la profundidad de afeitado porque esto produciría dolor y dificultad para el siguiente entrenamiento. Las cremas hidratantes y con aloe vera son perfectamente compatibles con los callos y deben usarse diariamente para evitar la deshidratación producida por la magnesia y el agrietamiento de la piel.

Otro punto esencial es la técnica del agarre. Las heridas se forman por la fricción producida al desplazarse la barra o anilla desde el punto donde la hemos agarrado inicialmente hasta los dedos que son los que soportan el agarre en la fase final del movimiento. Así pues, hemos de intentar agarrar la barra en la posición final a la que la barra va a desplazarse, no la que sintamos más firme inicialmente. Además, es aconsejable el uso de magnesia.

En el próximo artículo abordaremos cómo tratar las manos rotas una vez la prevención no ha sido suficiente.

 

 

 

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